Andrés Farrugia C.

“No es un hombre común”

Por Egbert Lewis

De los cuatro hijos que tiene el “Mago” Farrugia, uno de ellos aparece, con nombre propio, como su heredero directo en la preparación de caballos de carrera.  Desde los tres años de edad comenzó a visitar el hipódromo, a la vez se familiarizaba con todo lo relacionado al entrenamiento de los purasangres, ya que su padre todos los días desde las cinco de la mañana, se levantaba a iniciar su faena diaria.

 

Llega al espectáculo

Andrés Farrugia, “Andy”, es constante visitador del círculo de ganadores en el coso hípico.  Aplica los conocimientos adquiridos por él, mediante su reputado progenitor, lo que le ha dado todas las facilidades para aprender.  Estas experiencias y conocimientos se han convertido en un legado invaluable para quien ha sido presidente de la Unión de Preparadores Profesionales de Panamá.

Al hablar con “Andy” Farrugia se descubre a un hombre dedicado a lo suyo, que “vive en las patas de los caballos” y que, desde su establo, visualiza con ojos soñadores el futuro del hipismo en Panamá.  En medio de ese panorama se sentó para relatar los casos y cosas que ha vivido junto a su papá.

Con apacible calma, pasa su mente por los momentos más especiales, se remonta a ellos y comenzaba hablando sobre su incursión a los libros estadísticos.  “Fue en el momento que mi padre cumplía con la suspensión injusta impuesta por Ricardo Estripeaut”, asegura.  Los ejemplares pasaron a sus manos, recayendo sobre él la responsabilidad de levantar nuevamente el vuelo que reinstalaría el apellido de la familia en el solio que momentáneamente les había sido vedado.

Revivir momentos para describirlos, a veces es duro, por el tiempo que ha pasado o porque no se encuentran palabras para retraerlos. Pero más duros son los de mala experiencia,  fueron dos los más negativos, señala.  El primero, dice “Andy”, fue la prueba “positiva” de una sustancia prohibida hecha por De Janón y Pugliese, quienes por parte del Laboratorio de Análisis de Drogas del Hipódromo Remón, presentaron un informe en el cual daban por establecido el descubrimiento de un supuesto enmascarador en los ejemplares ganadores que preparó en esa semana “El Mago” Farrugia.  El segundo de los casos fue la suspensión por parte del gerente general desde ese momento a su padre debido a lo establecido en el primer caso.

Luego de todas esas cosas que transcurrieron, Andrés Farrugia siente que no todo fue malo y a su progenitor nadie le pudo comprobar nada; puesto que su reconocimiento se lo dio él luego de 6 o 7 años, valientemente pidió excusas por el error cometido.

 

Espaviento

Al introducirse más en el transcurrir del tiempo, ante el escenario que protagonizaban empleados, ejemplares y medicamentos, Andrés entra en un estado de evidente emoción cuando se remitió al año 1991, cuando “El Mago” decidió viajar con ellos a Puerto Rico y vieron ganar a Espaviento en el Confraternidad del Caribe. Igual entusiasmo sintieron cuando llegaron segundo en Venezuela con el mismo ejemplar en el Internacional del Caribe de 1990, recuerda además aquella oportunidad que ganaron el clásico Presidente de la República marcando las tres primeras posiciones con Preto, Beneficio y Maipo.

 

Súpervaliente

El momento más inolvidable vivido junto a su padre, fue en el año 1954, en el Hipódromo “Juan Franco”, ya que la única esperanza de “levantar algo” de dinero era con un ejemplar de nombre “Noveno”, por encontrarse ellos “limpios”, como él mismo lo describe.  Ese caballo ganó la carrera y nos sacó de la “lipidia”.

Andrés describe a “El Mago” como un hombre honrado, trabajador, ingenioso, muy estudioso, inteligente y súpervaliente. Su madre, “Doña Eleida”, es la voz de aliento para seguir trabajando, ya que ella cree mucho en que “la familia que reza unida permanece unida”.

Detallando ideas y formas de pensar de los que lo rodean, manifiesta que los Farrugia tienen sus patrones de trabajo específicos y “eso involucra que los dueños de los equinos, bajo su entrenamiento, tienen que dejar que hagamos nuestro trabajo. Si nosotros consideramos que determinado ejemplar no puede rendir lo que se desea, se lo informamos a los propietario para que no se engañen”, advierte.

Hemos hechos de todo

Al preguntársele sobre las opiniones que tienen algunas personas sobre Luis Humberto Farrugia, dice:

El público apostador: Lo admira por su honradez, ya que va siempre de frente a ganar.

Compañeros de profesión: Algunos le tienen resentimiento porque no ha sido un hombre común como ellos, es diferente, ya que no es una persona de parranda y de tragos, además de que al sentir algo se los dice en su cara.

Los jinetes: Lo han buscado porque saben que es fuente de conocimiento y que se los brinda gratuitamente.

Andrés Farrugia resume la labor de su familia dentro de la hípica diciendo: “Hemos hecho de que todo en materia de hípica; en la preparación, en la cría de ejemplares hemos roto las reglas. Primero en el criadero El Chorro, en La Chorrera, que nos fue quitado por los militares, en ese lugar y en el de ahora, El Sitio, hemos criado ganadores clásicos y muy buenos ejemplares. Hemos importado ejemplares que son considerados entre los mejores, además de haber corrido equinos dentro y fuera del país.  Nuestro trabajo ha traspasado las fronteras hasta el punto que muchos extranjeros han venido aquí buscando asesoría”.

Andrés Farrugia, ganador de 1,600 carreras y más  de 5 millones de dólares, termina diciendo que mantiene como inspiración el consejo de su padre: “Tienes que ser trabajador y honrado”.

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