Atlante

Costó 3 mil 500, ganó 100 mil y se vendió en 20 mil

Por Egbert Lewis

Uno de los caballos cuyo entrenamiento estuvo bajo la responsabilidad de la trilogía compuesta por Luis Humberto Farrugia, Andrés Farrugia y “Tony” Farrugia y que tuvo una campaña por demás interesante fue Atlante.

El caballo mulato, que al inicio de su campaña en la pista, parecía uno del montón y que además corrió con un linaje equivocado durante sus cuatro años de actividad en nuestro medio, pasó a la historia por la peculiaridad de su tránsito por el hipódromo y su sorpresiva e inesperada partida hacia otras latitudes.

Conocido en Panamá como un hijo de Barrera y Nashapolis, Atlante debutó el 29 de octubre de 1988 llegando en un modesto cuarto lugar en medio de un lote que integraron 7 caballos.

Este ejemplar fue adquirido en las ventas de Ocala, Estados Unidos, durante un remate celebrado en 1987.  Exactamente 3 mil 500 dólares costó Atlante, según informó su importador Luis H. Farrugia.

Poco menos de tres semanas transcurrieron para que Atlante volviera a la pista y reflejara una levísima mejoría cuando llegó tercero y reportó ingresos por el orden de los $501.85 para las sedas que representaba.

Un segundo y un cuarto en sus dos incursiones subsiguientes marcaron el camino que lo dirigía al logro de las más altas satisfacciones a las que pueda aspirar un propietario de un ejemplar que rinda campaña en el Hipódromo Presidente Remón.  Jaime Vigil, un aprendiz que nunca trascendió, tuvo el honor de guiar a Atlante a su primera victoria.

Entre figuraciones y expectativas, el mulato, que para ese entonces tenía 3 años, hizo su primera presentación clásica el 25 de julio de 1989 cuando debió conformarse con escoltar a Run For Riva en el clásico Día del Locutor Hípico. Una victoria el 9 de julio en 1.14.1 para los tres cuartos de milla y una nueva figuración clásica, esta vez en el Haras San Isidro fueron los resultados inmediatos que lograba el futuro campeón de la pista.

Sin mayores variaciones continuó su trayectoria pistera hasta el 27 de agosto de 1991, cuando ganó el clásico APPUCAPA, al cronometrar 1.55.1 para la milla y dos dieciseisavos. Con este desempeño el escenario quedaba prácticamente montado para que este mulato entrara a la historia de la hípica panameña.

Presidente I

Horacio Hidalgo Jr. fungía en los registros oficiales como preparador de Atlante y Luis Humberto Farrugia representaba, como siempre, el autor intelectual de la estrategia que tenía como propósito conquistar la carrera más codiciada de nuestro medio: el clásico Presidente de la República.

Era el 17 de septiembre de 1989.  La distancia, 2,600 metros.  Los participantes sumaban 10, destacándose entre ellos caballos como Créemelo, El Güero, Majestic Ivo, Pancho Trompeta y Juan Pampiro.

Abdiel Toribio, quien ya se había instalado como el jinete oficial del entonces hijo de Barrera se dirigió al punto de partida y retornó al recinto de los que ganan para lucir la herradura de flores naturales.

Una vez más “El Mago” Farrugia y su equipo de trabajo se cubrían de gloria, aunque no sospechaban que este era solo el comienzo de una notable trayectoria que culminaría con la consagración de Atlante como el mejor caballo que compitió en Panamá durante el trienio que comprendieron los años 1989, 1990 y 1991.

En efecto, Atlante se transformó casi un 100% para hacer suyo posteriormente el clásico Fuerza de Defensa, en emotiva batalla sobre el no menos ponderado Pi Phi Prince.  Nuevamente con Andrés Farrugia como entrenador oficial, el hijo de Nashapolis doblegó, a comienzos del 90, en dos oportunidades a los caballos clasificados en la Primera y Segunda serie para llegar el 1 de abril de ese mismo año al clásico Velocidad, el cual ganó sin mayores problemas, al tiempo que reportaba ingresos por el orden de los $12,150 para las sedas que representaba.

Instalado ya como un caballo de primer orden, la campaña de Atlante se circunscribió fundamentalmente a las carreras de importancia en las que doblegó una y otra vez a todos cuantos intentaron poner en peligro su condición de crack de la pista.

 Con 124 libras de asignación y montado por Toribio, Atlante volvió a la pista el 1 de mayo de 1990 y capturó el clásico Día del Trabajo con lo que se cotizaría como primer candidato para ganar una vez más el Presidente.

Pasaron los meses de junio, julio, agosto y la mitad de septiembre para que se diera el clásico Presidente de la República. Una sensible variación en la distancia tradicional de la carrera –en lugar de 2,600 metros se desarrolló en 2,000- y serios contratiempos en el transcurso de la carrera truncaron las aspiraciones de Atlante y los Farrugia. Un tercer lugar obtuvo en esa oportunidad al escoltar a Pi Phi Prince y el nativo By Pass.

Atlante continuó su proceso de entrenamiento hasta el 15 de diciembre, cuando arribó en el primer lugar sobre un lote fusionado de la primera a la cuarta serie.

En 1991, Atlante inició lo que sería la última etapa de su campaña en nuestro medio.  Fueron 7 las ocasiones que este caballo se presentó a la competencia oficial para ganar tres y figurar una vez en el segundo, tercero, cuarto, quinto y no pudiendo figurar en otra.

Presidente Il

Entre esas 7 presentaciones fue una vez cuarto, perdió por la mínima ventaja el clásico Francisco Arias Paredes (Velocidad) con las botas de Inocencio Ayarza y ganó sus presentaciones del 31 de marzo y 7 de abril.

Así, llegó la hora de su tercera presentación consecutiva en el Presidente.  Roberto Pérez, jinete con poco más de cinco meses de estar en la actividad, fue responsabilizado con las riendas de Atlante el domingo 2 de junio de 1991, fecha de la carrera.  Se dio la competencia y al término de la misma, Atlante ganaba por ventaja de 11 cuerpos sobre Créemelo, El Rey David y Lord Nelson.

Tres presentaciones posteriores, en las que figuró notablemente, marcaron el término de la campaña de Atlante en nuestro país, exactamente el 1 de enero de 1992 en el marco del clásico Año Nuevo.  El caballo que solo costó 3,500 dólares, pese a ser el número “uno” en el catálogo de ventas en el remate en el que fue adquirido, obtuvo ganancias por el orden de los $152,874.50.

En total, ganó 15 de las 35 carreras en que participó, arribó 6 veces segundo, 5 terceros, 6 cuartos, 1 quinto y no pudo alcanzar posiciones dentro de marcador oficial en 2 ocasiones.

El buen trabajo hecho con Atlante, por parte de Luis Humberto Farrugia y su equipo, produjo que este caballo se cotizara bien en el mercado hípico un turfaman procedente de Puerto Rico se interesó en comprar al caballo que ganó 6 clásicos en nuestro país, incluyendo dos veces el Presidente de la República. La transacción fue cerrada en 20 mil dólares.

En otras palabras, el gran Atlante costó a la edad de 2 años $3,500, concluyó su campaña en Panamá con ganancias que excedieron los $150,000 y fue reexportado por $20,000.

Sobre esto último, “El Mago” Farrugia comentó: “Los caballos no corren por lo que valen, sino valen por lo que corren, y Atlante es un ejemplo de lo que digo”. Explicó que “mucha gente está engañada y piensa que en el linaje, el precio y la nacionalidad está la garantía del éxito en una compra”.  Ese es un concepto erróneo.  Los caballos ganan a base de un buen cuido, mucho entrenamiento y buena alimentación”, aseguró.

Una vez en Puerto Rico, las autoridades del Stud Book pudieron comprobar que el pedigríc on él había participado por casi tres en Panamá estaba mal tabulado y que Atlante era realmente hijo de Guilty Concient y no de Barrera como se había puesto en el catálogo de ventas mediante el cual fue importado a Panamá por Luis Humberto Farrugia.