De “Cerro Cama a “Picadoble”

Famosos caballos de patio

Por Egbert Lewis

Es incuestionable la sapiencia que poseía Luis Humberto Farrugia en cuanto a los menesteres hípicos respecta. Este conocimiento y dominio de la materia no es más que el irremediable producto de la exploración de cada una de las facetas que constituyen el complejo y, por ende, amplio mundo de la hípica.

Sin lugar a dudas sus satisfacciones más gratas las acarició en el rol de entrenador, aunque en otros campos del quehacer hípico los resultados por él logrados fueron de por sí óptimos.

Por lo regular la gente común cría en el patio de su casa gallinas, perros y otros animales, pero a cualquier oído sonaría raro el hecho de que alguien tenga una cría de caballos en su casa. Con la singularidad que lo caracteriza Luis Humberto Farrugia pensó algún día en romper la lógica y criar sus propios caballos, bajo sus métodos y con el mismo entusiasmo que lo hicieron y lo siguen haciendo, aquellos que, se entiende, cuentan con sus planteles de crianza en ubicaciones geográficamente adecuadas para la “fabricación” de equinos purasangres de carreras.

Un primer ensayo fue por el año 1962, al oeste de esta capital, luego de que volviera de los Estados Unidos, en donde vivió por casi un año, marcó la iniciativa que años después haría de los “Caballos de Patio” una sensación en el hipismo criollo.

Como muchos panameños, Luis H. Farrugia no pudo escapar a los abusos del régimen militar que por más de dos décadas imperó en el país, y fue desposeído del incipiente Haras El Chorro por parte de los gobernantes de la época.

Antes del atropello del cual fue objeto, “El Mago” Farrugia logró criar más de medio centenar de caballos en el Haras El Chorro, destacándose entre ellos Cerro Cama, caballo de aceptable campaña cuyo nombre obedeció a que el Haras El Chorro estaba localizado justamente el cerro homónimo en La Chorrera.

Un total de 22 yeguas madre prestaron servicios en el desaparecido plantel de crianza, entre las que estuvo Kabbee que después fue vendida para Chile en donde también descolló.

Nacimiento aéreo

Uno de los primeros productos criados ese terreno recibió el nombre John Glenn en homenaje al astronauta estadounidense que diera la vuelta a la Tierra en 1962, coincidiendo la fecha de su hazaña con el día que nació ese ejemplar.

John Glenn, el caballo, “nació en el aire”, relató “El Mago” Farrugia.  Señaló que este ejemplar estaba siendo importado a Panamá en vientre y mientras el avión que transportaba su madre a tierras panameñas se disponía a llegar, se produjo el alumbramiento exactamente sobre el área que comprende la comarca de San Blas.

Al momento de ser clausurado el Haras El Chorro había cerca de 50 productos nacidos.  Esta camada fue vendida al Haras El Águila, propiedad de la familia Del Valle. En ese grupo de caballos estaba la yegua Octagan, una hija de Octopus, que después se convirtió en la madre del más ponderado de los caballos nacionales que recuerda la historia hípica: El Manut.

El Sitio

Los tractores que aplastaron la infraestructura del Haras El Chorro que no pudieron destruir a disposición de “El Mago” Farrugia, quien lejos de amilanarse y desmayar en su intento de criar caballos, mantuvo encendida la llama de la esperanza hasta que se formalizó la creación del Haras Los Tamarindos, ubicado justamente a unos 3 o 4 minutos del edificio principal del Hipódromo Presidente Remón.

Fue a mediados de la década de los 50, cuando adquirieron este terreno, pero lamentablemente la construcción del nuevo hipódromo no coincidió con las pretensiones de los Farrugia.

Así las cosas, “El Sitio”, como inicialmente se llamó la propiedad, se convirtió en la residencia de la familia por muchos años hasta que se decidió comprar otras tierras anexas y se fraguó la creación del criadero. El nombre de Haras Los Tamarindos obedece a que dentro de la propiedad existe un árbol que produce esa fruta, explicó Luis Humberto Farrugia.

Desde el singular advenimiento de John Glenn al mundo, los “caballos de patio” han dado mucho que hablar en el ámbito de “turf” local.  Otras piezas como Ivanovich, que también emergió del patio trasero de los Farrugia, constituyeron las bases sobre las que se erigiría el puesto de crianza de caballos que más comentarios ha levantado dentro del hipódromo.

 

La consolidación

A mediados de la década de los 80 se perfeccionan los métodos y dominados los más intrínsecos secretos de la producción de ejemplares de carreras, llegan a la pista del hipódromo los más conspicuos productos que hayan nacido y fueron criados en “Los Tamarindos”.

Un hijo de Gentleman’s Game y Dinora (Bernardo) nació el 8 de septiembre de 1983.  Y es a partir de allí que resaltan un sinnúmero de “campeoncitos” que representaron piezas importantes en la brillantez del espectáculo de las carreras en el templo hípico de Juan Díaz.

Luego de Bernardo llegaron Pui Dato, Kikobolito, Sitieña y Juan Pueblo. La situación se fue haciendo más seria, hubo mayor confianza por parte de quienes no creían en el experimento y así los “caballos de patio” comenzaron a invadir, con marcado acierto, la pista del Hipódromo Presidente Remón.

Varios vientres procedentes de la pujante hípica norteamericana fueron importados a Panamá con el propósito de incrementar la producción de Los Tamarindos, al tiempo que eran combinadas con vientres de yeguas nativas.

Entre las yeguas madre que prestaron como reproductoras en este peculiar plantel de crianza estuvieron Micia, Jimenita, Glorimar, Vita G., Pensylvania, Inmaculada, Mi Linda, English Morning, Ebony Lane, Heated Shock, Dinora, Miss Panchita, Ponciana, Tokyo Bay y Zita.

Según el Departamento de Stud Book y Estadísticas del Hipódromo Presidente Remón, el Haras Los Tamarindos entra al concierto de los criaderos de manera oficial en 1987, dando al año siguiente sus primeros productos que en total sumaron 6.

El chileno Mujtar, el argentino El Kayak y el norteamericano Chop The Wood fueron padrillos responsables de cubrir a las yeguas madre de “Los Tamarindos” en los últimos años.

El 9 de marzo de 1988 nace una hembra alazana por Ankara y Heated Rush cuyo nombre sería Low Profile, pieza que llegó al hipódromo para ganar numerosas carreras. Cinco días después vio la luz un macho, también alazán, que fue bautizado con el nombre de Don Diego.

Así sucesivamente nacieron un colorado por Diamond Prospect y Electric Shock (Municipio); una hembra alazana por Exile King y English Morning; otra alazana esta vez por Irish Sur en Pickadouble (Picadoble) y culminó su ciclo productivo del 88 con el nacimiento de un macho colorado por Maze Solver en Ebony Lane (Ladronazo).

A juicio de su criador, Picadoble ha sido la pieza que mayores satisfacciones ha dado a “Los Tamarindos”. La hija de Irish Sur y Pickadouble por Noudouble fue ganadora clásica y se clasificó altamente en las “Series” de importados.

En 1989, el empuje de “Los Tamarindos” siguió con los nacimientos de Miss Annie, La Rueda, Galeta Point, Folks River, María Bonita y Dorita mientras que para el 90 llegó Brujo, un hijo de Chop The Wood y Pickadouble; en el 91 nació una hembra alazana por Chop The Wood y English Morning, al año siguiente nació una alazana por Mujtar y Heated Rush.

“La conformación de los caballos es muy importante”, anotó “El Mago” Farrugia al hablar sobre las cualidades que deben considerarse al momento de calificar y escoger un caballo.

“Uno debe trabajar con lo que tiene”, contestó Farrugia a la pregunta sobre el por qué de criar caballos en un lugar que en el pretérito era considerado como inadecuado.

“Yo viví por casi un año en un criadero de Estados Unidos y allí aprendí mucho, por eso decidí hacer el experimento aquí y cada vez siento que los perfeccionamos más”. Advirtió, sin embargo, dijo que la compra de la finca tenía como propósito inicial convertirla en un lugar de descanso para los caballos en competencia que por determinada razón estuvieran de “para”.

Desde 1987, los “caballos de patio” participaron en 324 carreras para ganar 71, llegaron 51 ocasiones segundos, 41 fueron terceros, 34 dominaron el cuarto; 28, quintos y no pudieron figurar 99.  Las ganancias del Haras Los Tamarindos ascienden a 167,452.47 dólares.

Esta es la reseña del criadero que representó un ejemplo y una esperanza para quienes algún día decidían emprender la difícil, pero interesante tarea de “fabricar” caballos de carreras, cuya estamina contribuya al enriquecimiento y colorido del apasionante espectáculo de la hípica.

“El Mago” Farrugia se planteó un reto, tuvo sus tropiezos como es normal en estos casos, pero su empeño, esmero y su convicción en el sentido que había que romper el status quo, que ha dado frutos envidiables y los “caballos del patio” fueronvistos y respetados como cualquier pieza nacida en los más prestigiosos planteles de crianza reconocidos a nivel nacional.