Pese a su actual desencanto por la manera como se manejan las distintas instancias del hipismo local, son numerosas las satisfacciones que conserva Luis H. Farrugia en cuanto a su actividad dentro del Deporte de los Reyes, las que no podrán ser nunca empañadas por la mala fe ni el desamor que muchos tienen hacia la hípica.

A mediados de la década de los 50, Juan Franco pasó a ser parte del recuerdo y la historia de la hípica panameña. La actitud progresista del momento motivó a los gobernantes y a los hípicos de la época a plantearse el propósito de cambiar el escenario de las contiendas hípicas hacia terrenos más amplios, con mejores facilidades y que tuvieran la capacidad de albergar a la creciente familia hípica.

Era el 4 de julio de1956.  Fecha que el nuevo Hipódromo Presidente Remón abriría sus puertas a la legión de aficionados que había en el país, mientras los más connotados jinetes, preparadores, propietarios y pura sangres de carreras hacían el máximo esfuerzo por sobresalir en este promisorio episodio del turf local.

Los terrenos de Campo Lindbergh estaban copados de público. Había que vivir ese momento en toda su magnitud, puesto que el mismo implicaba el inicio de una nueva etapa de la hípica nacional.

Fuerte, Grego, Príncipe de Calles, Doña Beatriz, Armador, Don Dani, Danielo e Iguazú eran los protagonistas de la primera carrera que se efectuaría en el nuevo hipódromo.  En este momento tan relevante no podía pasar inadvertido el Stud Buena Fe como tampoco el nombre de Luis Humberto Farrugia.

Danielo e Iguazu, eran los caballos del El Mago.  Por su parte, Príncipe de Calles,  un mulato por Virrey y Viyasola, propiedad de Joaquín De La Guardia y montado por Blas Aguirre, resultó el favorito de la carrera.

Cuando supe que mis caballos iban a participar en la primera carrera que se efectuaría en el nuevo hipódromo, me fui al Bazar Francés, compré un vestido y un sombrero nuevo, me puse mis zapatos y después me dispuse a preparar la estrategia para ganar. Recurrí nuevamente a la botica y para ese entonces ya había leído mucho sobre productos para lograr un mejor rendimiento de los caballos. La heroína era el último descubrimiento en cuanto a fármacos, así que compre un medicamento que la contenía, se la di a Iguazú y otra vez...¡bingo!, relató con evidente emotividad Luis H. Farrugia.

De esta manera, el Stud Buena Fe y yo logramos ganar la primera carrera que se corrió en este hipódromo (Presidente Remón).

El primero

Cuando supe que mis caballos iban a participar en la primera carrera que se efectuaría en el nuevo hipódromo, me fui al Bazar Francés, compré un vestido y un sombrero nuevo.

Cuando supe que mis caballos iban a participar en la primera carrera que se efectuaría en el nuevo hipódromo, me fui al Bazar Francés, compré un vestido y un sombrero nuevo.

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