Luego de su expedición hacia el país, que se estima, cuenta con la hípica más organizada del mundo, la visión de “El Mago” Farrugia sobre el Deporte de los Reyes y el valor que le otorgaba al mismo siguió creciendo.

Cuando conocí el hipódromo Oriental Park de Cuba y recordé mi país, me di cuenta de que hípicamente hablando yo vivía en Río Abajo. Después llegué al portentoso Club Hípico de Santiago, de Chile, al ver mí alrededor me dije que esto acá (en Panamá) era El Chorrillo. Y cuando conocí Hollywood Park, en Estados Unidos, lo que mis ojos veían era tan impresionante que no pude más que concluir en que el hipódromo de Panamá era como el barrio de El Marañón.

Así comparó “El Mago” Farrugia nuestra hípica y nuestro hipódromo con los adelantos modernos que sus constantes viajes al extranjero le permitieron captar. No obstante, su disposición de trabajar en pro de la superación del hipismo criollo no declinó, más que eso, se fortaleció con el correr del tiempo, porque como él mismo ha dicho: “Yo siempre he querido lo mejor para la hípica en Panamá”.

La fabricación o cría de sus propios caballos fue uno de los primeros proyectos emprendidos por Luis Humberto Farrugia, tras su retorno a Panamá. Fundó a comienzos de los 60 el Haras El Chorro sobre el cual hablaremos más adelante.

En total fueron 313 caballos los que ensilló en 1962 para ganar con 43 de ellos, figurar 43½ veces segundo, 48 ½ terceros, 40 cuartos y no pudo marcar en 138 ocasiones. Casi ocho años transcurrieron durante los que ganó más de 800 carreras, entre ellas varios eventos de importancia.

El regreso

Cuando conocí el hipódromo Oriental Park de Cuba y recordé mi país, me di cuenta de que hípicamente hablando yo vivía en Río Abajo.

Cuando conocí el hipódromo Oriental Park de Cuba y recordé mi país, me di cuenta de que hípicamente hablando yo vivía en Río Abajo.

El regreso