Una leyenda

Los colores  de la cuadra de los Farrugia son de los más longevos de la hípica panameña.

Stud Buena Fe

Por Egbert Lewis

Dentro de la complejidad propia de la hípica panameña, resaltan múltiples factores distintivos de la misma.  En esa línea pudiéramos anotar que en el rol de los jinetes todo el mundo ha oído hablar de Blas Aguirre, Laffit Pincay Jr, Braulio Baeza, Jacinto Vásquez o en tiempos recientes de Luis Sáez o José Lezcano.  Entre los pencos destellas nombres como los de Main Road, Reina Mora, Copiapó, El Mandamás, El Manut, Tribuno, El Catedrático, Charlie o Evaristo.  Por los preparadores fueron y son motivo de comentarios hombres notables como Henry S. White, Isaac Jiménez, Luis Rodríguez, Oscar Ghitis y muchos otros.

Así las cosas en el ámbito de las cuadras o establos, y los colores que las distinguen, hay un número considerable que repuntan como representativas del hipismo en Panamá.  Desde el viejo Juan Franco hasta el actual Presidente Remón, han desfilado en la pista para volverse tradición, chaquetas como las del Cococha Stable, Stud Blue White, Stud Miura, El Águila, Stud Isabelita e indiscutiblemente el Stud Buena Fe.

Desde su llegada al hipódromo de Juan Franco, Luis Humberto Farrugia patentizó con su rúbrica el nombre del Stud Buena Fe, el cual se convertiría en una leyenda dentro de los anales de la historia hípica nacional.

La peculiar chaqueta roja, con mangas blancas y una “F” adelante y atrás, encerrada en un triángulo, se paseó por 13 años en el desaparecido hipódromo de Juan Franco para llegar después al Hipódromo Presidente Remón, en donde siguió brillando y aún se mantiene vigente en este siglo XXI.

“Nosotros creemos en eso, en la buena fe”, confesó en vida Luis H. Farrugia a cuestionamiento sobre el porqué del nombre del establo jefaturado por él.  Si se trabaja, se hacen las cosas bien y se trata a la gente de buena fe, quedas bien con todos y, sobre todo, contigo mismo, explicaba.

La letra “F” que aparece en la chaqueta simboliza la fe.  El hecho de haberla encerrado en un triángulo es un homenaje, señaló “El Mago” Farrugia, a un gran amigo suyo, el cual era dueño de una cuadra cuya camisa tenía una “H” y la misma iba encerrada en un triángulo.

Por su parte, doña Eleida de Farrugia tuvo otra filosofía sobre el asunto al considerar que el triángulo representa las tres potencias: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  La “F” (que representa la fe) debe estar siempre unida a esos tres poderes, explicaba.

Con más de 75 años de historia, el Stud Buena Fe ha protagonizado notas ilustres dentro de la actividad hípica.  Una de esas páginas gloriosas que imprimieron los caballos que con gallardía lucharon por defender estas sedas, fue la de Iguazú, ejemplar que, guiado por Apolinar de los Reyes Ríos, ganó la primera carrera celebrada en el nuevo Hipódromo Presidente Remón, el 14 de julio de 1956.

Entre algunos de los caballos notables que lucieron los colores representativos del Stud Buena Fe se recuerdan a Iguazú, Sun Romance, Mufti y el campeón Brigadier, caballo que representó a Panamá en competencias internacionales.

Pero más allá de ser un establo dentro de los tantos que hay en el hipódromo, el Stud Buena Fe ha sido fuente de empleo constante para varias decenas de familias.  Hubo un tiempo en casi 50 los empleados prestaban servicios en el establo Buena Fe, los cuales representaban una planilla semanal superior a los 3 mil dólares, en tanto, para mantener un promedio de 30 a 35 caballos bajo la fiscalización del equipo Farrugia en los momentos más gloriosos del establo.

“Este es un establo que no puede darse el lujo de perder”, comentó una vez “El Mago” Farrugia. “La planilla semanal es grande, hay muchos compromisos y cuando perdemos hay que buscar las razones que condujeron a la pérdida”, añadió.

Los registros estadísticos señalan que los caballos propiedad del Stud Buena Fe subieron a la pista en 9,530 ocasiones para imponerse en 1,331 y empatar una, 1,387½ llegaron segundo, fueron 1,496½ terceros, 1,031 dominaron el cuarto mientras otras 267 arribaban quinto y 4,096 no pudieron alcanzar posiciones dentro del marcador oficial.  Los pupilos de Luis H. Farrugia acumularon, hasta principio de los años 90 (poco antes de su fallecimiento), 2 millones 75 mil 538 dólares con 76 centavos ($2,075,538.76).