“Esto es lo que nos gusta”

Por Egbert Lewis

Marco Antonio "Tony" Farrugia

“Todo buen entrenador debe apoyarse en un veterinario”, sostenía Luis H. Farrugia como una norma de procedimiento para el éxito dentro de su profesión. El destino decidió favorecer a “El Mago” en ese aspecto e hizo a uno de sus hijos un excelente profesional de la veterinaria.

Nacido en “El Sitio”, el doctor Marco Antonio Farrugia vio la luz por primera vez en 1957, en ese lugar que ha dado muchas satisfacciones a sus propietarios.

“Yo considero que ‘El Sitio’ en Juan Díaz es la “Calle Hípica”, ningún otro lugar en este país ha congregado y ha visto tantos hípicos convivir, entre ellos Braulio Baeza, para citar uno, empleados de corral y personas vinculadas al deporte”, dice Tony Farrugia.

“He vivido la hípica desde que nací, con solo decir que ‘Los Tamarindos’ fue previsto por ‘El Mago’ en 1955 como un lugar que estaría cerca del nuevo hipódromo y que luego yo nacería para ver eso realidad y hacer carrera de esto que tanto me gusta”.

Entre las anécdotas descritas por “Tony” una de las más motivadoras es la del formidable tordillo Mufti, un hijo de Muzloom en Patriota, que realizó campaña en el hipódromo Juan Franco.  Fue el caballo que “El Mago” vendió para luego comprar la finca del “El Sitio”, por ello decimos que Mufti todavía corre y gana, ya que la inversión aún genera dinero, mediante los ejemplares que fueron criados en la finca Los Tamarindos (antiguo Sitio).

Mufti realizó exitosa campaña en el Hipódromo Juan Franco al igual que en el Presidente Remón, luego fue exportado a los Estados Unidos donde brilló por su calidad pistera. Aquí en Panamá se le recuerda por sus famosos duelos con otro grande de aquellos tiempos Mossadeq (también entrenado por Farrugia), al que siempre superó por mínima ventaja.

Con estudios en Colombia y Estados Unidos, trabajos realizados en Puerto Rico, Venezuela y Colombia, el que fuera mánager del pequeño criadero de los Farrugia reconoce que con la experiencia de “El Mago” y los libros de veterinaria americanos adquirió lo poco que sabe en materia de hípica”.

“Somos hombres felices, trabajamos en lo que nos gusta, en el lugar que nos gusta y por lo que nos gusta”.

“Desde hace 10 años, ‘El Mago’ no pone una sola inyección, ya que su hijo se encarga de este aspecto desde que regresó con el título de veterinario.

“El Mago” sigue siendo la cabeza del establo. “Mi papá representa la experiencia, y yo, el entusiasmo. Él es una persona que estimula, la relación con él en el trabajo es de lucha constante, es una persona emprendedora, que le gusta ir hacia adelante”.

Al momento de establecer el manejo de los caballos, lo explica así: “Con sentido muy celosos contratamos galopadores, jockeys de otras altitudes como sea el caso; ya que somos personas serias y nos damos responsablemente a los dueños de los ejemplares, en especial al público, por ello salvaguardamos los caballos”.

Según el doctor “Tony” Farrugia, su padre, Luis Humberto Farrugia es un luchador incansable en busca del mejoramiento de la hípica, este deporte es una taza de oro, ya que es un negocio productivo y así se hace patria.

“La hípica es una actividad social, recreativa para el pueblo, por ello hay que mejorar el espectáculo hípico, mejorar las entradas económicas y generar así más fuentes de empleo por el bien del país, así es como nosotros “los Farrugia” concebimos la hípica.

“Los Farrugia somos inversionistas serios, creemos en nuestro país, creemos en los panameños y en los profesionales de Panamá, nuestro objetivo es ganar carreras de caballos”.

Desde el nacimiento del doctor Farrugia en los alejados lugares de “Paja Peluda”, en nombre con el cual se designaba toda la tierra fuera de los límites de lo que era en esos entonces las afueras de la ciudad, el describe que ha visto familias como los Fernández y los Ciniglio hacerse profesionales de este deporte.

No solamente preparadores han visto superarse, también jinetes que ellos han considerado excelentes y que “El Mago” le ha dado la oportunidad, entre ellos: Roberto Pérez, Eduardo Núñez, Wigberto Ramos, Luis J. Martínez, Nicanor Navarro, Rubén Hernández, Rogelio Gómez y Abdiel Toribio.

“El Mago” Farrugia cree mucho en la responsabilidad, actitud que inculca a los jinetes, según Tony, lo curioso es que los manos de sedas son de estratos pobres y estos muchachos, por su capacidad, pueden ser millonarios y necesitan el factor que su padre siempre motiva a sus jinetes: El trabajo.

“Me siento orgullosos de ser partícipe de la actividad hípica”, confiesa.

Por otra parte, señala que los momentos “que vive nuestro hipódromo preocupa, ya que creemos en la actividad, que “El Mago” nos enseñó y por la cual hemos luchado toda la vida. Los Farrugia quisiéramos hacer algo más productivo, aunque ello no esté en nuestras manos para engrandecer lo que sabemos y queremos hacer”, termina diciendo Marco Antonio Farrugia.

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